La Cucharada es una mezcla de historias, música y creatividad que muestran mi gusto por ciertas cosas que me apasionan en la vida.
viernes, 24 de septiembre de 2010
domingo, 19 de septiembre de 2010
Un hombre diferente
Al entrar a su apartamento en el último piso de una unidad ubicada en La Aguacatala, se ven balones de fútbol por todos lados, desinflados, con escudos, pequeños, coloridos etc... Allí viven sus dos hermanos, su hermana mayor y sus padres, además diariamente va Leonor, la empleada del servicio de toda la vida que se ha convertido en otro miembro de la familia; según Juan Sebastián nadie en el mundo puede cocinar como ella.
La vida de este futbolista, que actualmente juega en el equipo ganador de la Copa Mustang 2009 el Once Caldas, es muy diferente a la generalidad que se da en el fútbol; Juan no tiene que entrenar para poder sostener a su familia, él no sufre si no le llega el pago cumplido, éste no toma el futbol como un sustento económico, él “gracias a Dios juega por pasión, porque ese ha sido el sueño de toda su vida, siempre anheló estar donde está y con su esfuerzo y dedicación lo logró” cuenta su madre María Teresa. Aunque la plata no es que les sobre, más que todo por ser una familia numerosa, Juan Sebastián Botero le destina casi el 90% de su salario a su mamá para que los gastos sean más fáciles de solventar.
Botero o Juancho como le dicen sus amigos, tiene 22 años y es un joven que se goza la vida intensamente. Muchos comentaristas deportivos le han recomendado hacer mejor una carrera como modelo, por su envidiable cuerpo y su pulida cara, pero él se niega rotundamente a dejar las canchas y no se va a cansar hasta que la gente aprecie de verdad su talento con el balón.
Siempre tiene una sonrisa para regalar, pero más que todo un chiste por contar, puede jurar que su humor es “fino” y que hay que reírse para darle un descanso a la vida. Sin duda es un hombre diferente, a éste no lo ha cogido la fama, todavía mantiene esa humildad que lo caracteriza, no se ha dejado llevar por ese mundo del fútbol en el cual la codicia, el dinero, las mujeres y otras cosas de no muy buena procedencia son el pan de cada día. Ama cuando un niño le pide un autógrafo o una foto, y agradece a Dios por darle la oportunidad de que una hinchada lo ovacione.
Le encantan las canciones de Ricardo Arjona, aprendió a tocar guitarra y se sabe unas cuantas de él. Es romántico al límite. Dar chocolates, hacer canciones, decir palabras bonitas y ser muy caballeroso son cosas que la mujer que le mueva el piso conseguirá fácilmente.
Como la mayoría de jugadores de fútbol es creyente fervoroso. No se cansa de decir “Dios mio” y agradecerle a él cuando habla. Admite que está donde está “gracias a Dios” y que no sabría que sería de su vida sin su compañía. Juan no jura en vano, se abstiene de criticar y trata de sacarle las cosas buenas a cada situación incómoda.
Así es... un poco de él, un poco de su vida.. un poco de su fútbol.
Simplemente... FRIDA!
Frida fue una mujer mexicana, revolucionaria y vivaz. Nació el 6 de julio de 1907 y es reconocida a nivel mundial por el colorido de sus pinturas, por su historia de vida y por sus grandes autorretratos.
Un 17 de septiembre, a sus 18 años, el bus en el que viajaba luego de salir de su escuela chocó contra un tranvía lo cual le ocasionó múltiples lesiones entre esas la fractura de su columna vertebral... este accidente más que trágico fue un renacer para esta artista ya que gracias a esas lesiones, y a la aburrición que le causaba estar postrada en una cama, descubrió el arte de la pintura; encontró en el lienzo la forma más clara para expresar su dolor.
Amó a Diego con pasión y sin condición. Fiel al cigarrillo y al alcohol, dos vicios que nunca dejó. Esta uniceja y colorida mujer marcó una diferencia en el arte de la pintura simplemente mostrándose como era. Todo su éxito se lo atribuía a su dolor por eso expresa sin tristeza que "Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior."

Hubo un punto de su recuperación que ella catalogó como "castigo", debido a su lesión le tenían que poner un corsé de hierro para ayudarle a enderezarle la columna. En la imagen se ve un autorretrato de Frida, sola y triste. Se dice que los clavos que lleva en el cuerpo significan el dolor que sentía por el accidente que había sufrido pero el clavo más grande está situado en su corazón indicando el desconsuelo que vivía por el daño emocional causado por Diego.
Recordada por su alegría, por su energía y por las infinitas ganas de vivir; por su arte colorido, sin tapujos, lleno de sentimientos y más que todo de sufrimiento, infestado de realidad y de crudeza. Así era Frida, una mujer carismática y acelerada, marcada por la revolución y el arte. Vivió, sufrió, pintó y marcó una huella en el arte ... imborrable. Como dejó claro en sus últimos pensamientos expuestos en su diario "Espero alegre la salida y espero no volver jamás"... su lucha incansable había terminado.
Viva México, viva la revolución... VIVA FRIDA!
¿
viernes, 17 de septiembre de 2010
Así... nada más.
No hace falta que digas nada, estoy bien así. No, ya te dije que no... así estoy bien. Gracias por el esfuerzo. Gracias por tratar diariamente de entenderme. Dar sin recibir es la clave, pero algunas veces si espero que me respondás algo. No te pido que hagás algo que no quieras, no obvio no; esa no es mi intención. Si lo harías, tú te sentirías extraño haciendo cosas que no quieres hacer y yo me sentiría como una mujer que pretende cambiarte; no lo soy, sé que no lo soy.
Es importante saber qué quiero para mi vida, saber qué me gusta y qué no pero entendé, soy un ser humano y hay días que me gusta una cosa y hay días que me gusta otra. Hay días que pienso que algo es normal, otros, simplemente me parece extraño. Así soy y me parece normal, muy normal.
Soy como soy... nada que hacer, o sí, de pronto sí hay cosas para hacer, sólo que me siento rara cambiando cosas por alguien... cosas que he hecho toda mi vida. Las omito, las callo, las olvido... pero ahí están flotando en mi mente para salir cuando menos pienso y lo más seguro para incomodarte.
Pedir perdón no es mi fuerte, sé que toca algunas veces... pero me cuesta hacerlo. Lo hago por personas que de verdad significan algo para mi vida, así que si nunca te pido perdón por algo que sé que hice mal... pues no significas mucho o de pronto sí, sólo que para sentir que alguien significa mucho toma su tiempo.
En sí, soy normal. Voy y vuelvo como todos. Digo, callo, lloro y rió... normal. Eso sí, amo cada cosa que hago, me entrego totalmente a la persona que amo, hago lo que sea porque una amiga pare de llorar... no me gusta la tristeza, creo que no vale la pena perder el tiempo.
No me haces daño, sólo sonrío. Gracias, mil gracias. Como siempre he dicho... hay cosas innecesarias en la vida pero hay otra muy necesarias y sonreír es una de ellas.
Quédate ahí... ahí estás bien. No sería conveniente que te fueras... por lo menos no para mí.
Así ... nada más. Quédate ahí, ahí estás bien... no crees?
miércoles, 8 de septiembre de 2010
sábado, 4 de septiembre de 2010
Ser feliz!
La felicidad es algo que está en cada uno, que la sepamos descubrir es asunto de cada quien. Está en tu interior. No te la da nada ni nadie. Muchos creen que se encuentra en otras personas o peor, que se encuentra en las cosas materiales.
La felicidad no te la da un carro, un apartamento o un celular nuevo, esas cosas te generan comodidad, sólo eso... comodidad. Las personas que están a tu lado te ayudan a que estés alegre, a sonreír y de cierta forma a encontrar esa felicidad que sabes que está ahí. El ser feliz está en encontrarse con uno mismo y darse cuenta que esa felicidad está en las cosas mínimas de la vida, no cosas materiales... no, en momentos, en recuerdos, en instantes que te marcan la vida y te hacen sonreír.
El ser humano es social por naturaleza y obviamente necesita de los demás para vivir... pero es claro que para hacer feliz a otras personas, primero debes ser feliz tú. Las personas son importantes mas no indispensables y eso es lo que hace que cada uno deba aceptar su condición de individuo y vivir al máximo mientras esas personas estén... si se van... pues se fueron, otras llegarán la vida sigue, y el mundo avanza contigo; no te abandona.
La felicidad no te la da un carro, un apartamento o un celular nuevo, esas cosas te generan comodidad, sólo eso... comodidad. Las personas que están a tu lado te ayudan a que estés alegre, a sonreír y de cierta forma a encontrar esa felicidad que sabes que está ahí. El ser feliz está en encontrarse con uno mismo y darse cuenta que esa felicidad está en las cosas mínimas de la vida, no cosas materiales... no, en momentos, en recuerdos, en instantes que te marcan la vida y te hacen sonreír.
El ser humano es social por naturaleza y obviamente necesita de los demás para vivir... pero es claro que para hacer feliz a otras personas, primero debes ser feliz tú. Las personas son importantes mas no indispensables y eso es lo que hace que cada uno deba aceptar su condición de individuo y vivir al máximo mientras esas personas estén... si se van... pues se fueron, otras llegarán la vida sigue, y el mundo avanza contigo; no te abandona.
Una comida con la familia, la sonrisa de un niño, una foto, una tarde con las amigas, una conversación con el hombre que amas... no sé muchas cosas que te hacen sentir que estás vivo, que has sido feliz y que cada momento que ha pasado en tu vida ha sido valioso.
Sonreír en vez de llorar. Hablar y no callar. Ser feliz, muy feliz. La felicidad es tuya, sólo tuya y nadie te la quita o te la pone... simplemente está ahí. Llegará el momento en que la sentirás en tu vida... no lo esperes... llegará.
No te desesperes en encontrarla. Esa es la clave. Disfrutar cada momento que pasa sin pensar en qué puede pasar después. Sin limitaciones. Sin predisposiciones. Sin tabúes. Lo que quieras hacer, hazlo... creo que no hay nada peor en la vida que sentirse culpable de no haber hecho algo o de pensar en "si hubiera hecho esto... si hubiera". El hubiera no existe, existe el presente y está ahí para caminar contigo... si lo quieres modificar pues modifícalo nadie te lo está impidiendo. Es tu vida, es tu corazón, es tu presente y sobretodo... es tu FELICIDAD!
"La felicidad huye de quien la busca. Ella viene sólo del interior"
Gandhi
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Fotorealismo
Dan Witz, Ran Ortners, Roberto Bernardi, Diego Gravinese y Glennray Tutor tienen algo en común: son pintores fotorealistas.
El fotorealismo es una corriente que nace entre 1960 y 1970, la cual busca incorporar la visión fotográfica en la pintura. Este movimiento mezcla el minimalismo y el arte abstracto conjuntamente para dar como resultado pinturas con líneas definidas y detalles exactos que hacen que la persona que ve estos cuadros fácilmente piense que es una fotografía y no un lienzo pintado a mano.
La próxima foto es de un artista neoyorkino llamado Dan Witz reconocido más que todo por sus pinturas callejeras.
El resultado de estos cuadros es una obra maestra. Es impresionante el impacto que logran dar al espectador ya que éste la primera impresión que tiene de los cuadros es que son fotografías comunes tomadas desde cualquier cámara. El cuadro de la foto a continuación fue hecho por Roberto Bernardi, un artista italiano enfocado en el fotorealismo.
Un viaje a la muerte.
“En los jóvenes es más común el intento de suicidio como una forma de grito en busca de ayuda, que el suicidio consumado”, plantea el novelista y ensayista británico Al.Álvarez, pero lamentablemente para la familia de Samuel David Londoño la teoría de este novelista falló.
Aunque los lunes son el día en que más se suicidan personas en la ciudad, según el Departamento Administrativo de Planeación de Medellín, Samuel David prefirió hacerlo el sábado 20 de marzo del 2004. Samuel, que se escapó de su casa, bailaba con todos sus amigos en unos 15´s en banquetes Laureles Plaza.
Entre canciones y bailes, éste se metía su primer y único pase de cocaína y su cuarta pastilla de Ribotril, drogas que ayudaron a que Samuel acabara con su vida. “Las drogas alucinógenas son una forma de escape para que el suicida libere sus represiones, además la euforia que produce en éste se convierte en una montaña rusa de emociones; exceso de energía y felicidad, para luego caer en un estado severo de depresión”, comentó Alejandro Ortiz psicólogo de la Secretaría de Cultura Ciudadana.
Samuel David era un joven de 15 años que “cotizaba” a donde llegaba, “Era un papacito, tenia ojos miel y unas pestañas larguísimas, cabello claro y liso. Era alto y acuerpado, todas las niñas se morían por él”, cuenta su prima Xiomara Jiménez. “Samuelito”, como le decían sus amigos, había pasado por varios colegios, Salazar y Herrera, Concejo de Medellín y Santa Rosa de Lima, debido a su rebeldía y malas calificaciones.
El mal trato que su padre le propiciaba a su madre, Juliette, hacía que a Samuel David se le hiciera difícil la relación con éste. Además la pérdida de su tío preferido, un sicario llamado Jhon Jairo Londoño, asesinado 4 años atrás, hacia que para Samuel la vida ya no tuviera significado alguno, “La muerte de un familiar querido es un detonante que produce desadaptación psicológica y desencadena un problema grave que si no se trata, puede llegar a la muerte” afirma David Ramírez, estudiante de octavo semestre de Psicología en la Universidad Pontificia Bolivariana.
Como muchas otras veces, Samuel entre su exceso de licor y drogas, volaba en un mundo en el cual sólo tenía acceso a su “Jhon Jairito”, como éste le decía a su tío por cariño, con el cual conversaba en voz alta y supuestamente veía. Aunque sus amigos le habían dicho que ya estaba muy “volado” para irse a su casa, Samuel decidió dar una vuelta para seguir hablando tranquilamente con su tío.
Luego de caminar unas cuantas cuadras, “Samuelito” llegó al punto más alto del puente de Bulerías en Laureles, la zona de Medellín donde más personas se suicidan según la oficina de Planeación, y aún drogado se lanzó al vacío. Este fue el fin que Samuel decidió darle a todos sus problemas, un fin permanente a un contratiempo que seguramente tenía solución. Dejó a sus padres sin ninguna explicación, pero lo hizo con la seguridad de que la muerte era la única forma de reencontrarse con su ídolo “Jhon Jairito”.
lunes, 30 de agosto de 2010
Ella y El
Si depronto ella mirara atrás y se diera cuenta de verdad de lo que pasó, lloraría y lloraría hasta sentir que no puede más, pero como el presente es lo que la mantiene viva, sabe que por el pasado no se puede preocupar. Siempre dijo no más! cuando se sintió cansada de tanta estupidez en su vida, casi siempre producida por una misma persona. Esa persona hizo y deshizo con la vida de ella, con una vida que no era suya, pero como "nadie es dueño de lo de nadie", ella llegó a sentir que ni dueña de su propia vida era.
Ella rogaba para que el tiempo pasara rápido y el dolor que sentía dentro se le quitara del todo, no quería sentir ni lo más mínimo de lo que sentía en ese momento...nunca jamás.Él por su parte sólo tenía de ella un vago recuerdo que no le producía ni el más pequeño de los sentimientos, triste pero real. Al fin y al cabo cuando ella comprendió que lo que ella era para él no era ni la mitad de lo que él para ella, decidió ponerle fin; no a esto, a su historia.
Saber que la vida sigue a pesar de cuanta gente te la pisa y no precisamente para dejar una huella positiva, es lo más importante de cada despertar. Ella con el sol se alegraba, con la lluvia recordaba, pero siempre tenía presente que no importa lo que pase el sol siempre tratará de salir sólo para intentar sacarle una sonrisa.
Lo bueno se conserva, se recuerda y perdura. Lo malo simplemente se deshecha, se olvida y se aprende de el. Todo pasa por una razón y a ella, él le pasó sólo para que le quedara claro que tipo de personas no quiere volver a tener nunca en su vida.
Ella ahora es feliz, él quién sabe...
jueves, 19 de agosto de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
Shocking!
Un video que incita a los espectadores a siempre esperar más de esta extravagante artista: Lady Gaga. Excelente producción, gran impacto visual y coherencia total entre la artista y lo que quiso expresar.
Un loco karma
Entre gritos, golpes, sollozos, ojos desorbitados, movimientos anormales y comportamientos incomprensibles para un ser humano, se desarrolla toda una institución: El Hospital Mental de Antioquia, donde la mente se convierte en un privilegio y la cabalidad del pensamiento se transforma en un mundo sin fronteras en el que habitan los deseos de aquellos que siempre guardan la esperanza de volver a tener una vida cuerda.
Era 1979 y a Ana María Arango, Marta Patricia Agudelo, Marta Olivia Álvarez y Patricia Arbeláez, estudiantes de sexto semestre de enfermería de la Universidad de Antioquia, les correspondía hacer la rotación de psiquiatría en el Hospital Mental de la ciudad. Ubicado en las montañas de Bello, alejado de la sociedad, y como dice Ana María “Es un lugar parecido a una cárcel, con construcciones viejas y en mal estado. Aunque tiene muchas zonas verdes es un lugar que causa temor, tristeza, y depresión.”
Luego de dos semanas de intensa preparación se les asignó a cada una de estas cuatro aspirantes a enfermeras, una paciente. Acá comienza el karma que sufrió Ana María Arango durante aquellos 3 meses de rotación con su paciente Elvia.
Elvia era una mujer de 38 años, piel morena, cabello grueso y áspero, “acuerpada, mal encarada, pero sobre todo era muy seria y repelente” comenta Ana María. Sufría de psicosis, una enfermedad mental que causa alucinaciones, cambios de comportamiento y conductas extrañas, además hacia que Elvia fuera incapaz de relacionarse con las demás personas. Todas estas conductas provocaban en Ana María un gran miedo a la hora de interactuar con ella.
Diariamente Ana María trataba de entablar una conversación con Elvia utilizando las preguntas que se hacen frecuentemente.
- ¿Cómo te llamas?
Elvia no contestaba.
- ¿Por qué estás aquí?
Continuaba con su silencio y a su vez caminaba descalza por el salón.
- ¿Cuántos hijos tienes?
La apatía de Elvia era notable. Ni siquiera miraba, simplemente caminaba con la mirada perdida en el piso.
Al ver que era prácticamente imposible lograr sacarle alguna palabra de su boca, la psiquiatra de turno le recomendó a Ana María llevar a Elvia a la cafetería para intentar relacionarse de otra forma. “Al llegar allí, Elvia comenzó a señalar lo que deseaba comer, yo no tenía ganas de nada, la cafetería me daba asco y más el aspecto de su comida. Tener esta actitud fue de las primeras cosas que hizo que mi nota de la rotación fuera baja (3.8)” cuenta Ana María con cara de frustración.
Faltaba un mes para que la rotación terminara, cosa que Ana anhelaba intensamente, cuando ocurrió algo que realmente hizo que ésta perdiera la paciencia. Eran las 7 AM y Ana María, luego de un largo recorrido en bus, se disponía a comenzar su trabajo con Elvia. Todo marchaba normal. Ana María buscó a Elvia y la invitó al jardín, bajando las escaleras para llegar al primer piso, Elvia luego de darle una fuerte palmada en la espalda empujó a Ana María sin razón alguna, lo que hizo que ésta rodara por las escaleras hasta que la psiquiatra la detuvo.
Después del incidente Ana María tenía claro que no quería continuar allí, a menos que le cambiaran la paciente. Al presentarle la petición a la profesora que las dirigía, ésta contestó con un no rotundo asegurándole que aquella rotación era un reto que debía asumir.
Luego de tres días de una relación más distante que nunca, llegó el fin de semana. Elvia fue castigada por su comportamiento tan agresivo y se le prohibió ir al paseo que la institución realizaba cada 2 meses como premio al buen comportamiento de las pacientes. Después de darle el medicamento respectivo, -una dosis de Diazepam, otra de Fenobarbital y por último una de Atiban- Elvia fue encerrada en el patio, en el cual bajo un sol intenso decidió tomar una siesta.
Era lunes y Ana María al llegar al Hospital pasó a buscar a su paciente, la psiquiatra le comentó que Elvia había sufrido quemaduras de tercer grado en las piernas, brazos y cara, debido a la sensibilidad al sol que causaban los medicamentos, por lo que fue internada de urgencia en la clínica. Al miércoles, la morena troza y seria que nunca se le conoció su voz descansaba en paz, y a su vez dejaba atrás, para ella, un mundo de incomprensión y anormalidad. Con esta noticia también descanso Ana María pero el recuerdo de esta experiencia aun se encuentra vivo en su memoria
Un cuento que anula la realidad
“Quizás una mañana de otoño te hubiera conocido si las hojas de los árboles que caían sin cesar no hubieran tapado mi ventana. Quizás sino hubiera dejado de sonreír por ciertas tristezas que aquejaban mi alma, te hubieras enamorado de mí; no, no de mí, de mi sonrisa. Si me hubiera empeñado en conocerte lo hubiera hecho… pero los hubieras no existen, existe el ahora y ahora estoy solo”, narra Joaquín, pausado y lentamente, mientras los asistentes al Festival de Cuentería lo miran fijamente esperando que pronuncie otra frase más que les alimente la imaginación.
Cuando termina siempre pregunta si les gustó o no, y si alguno hace mala cara o se siente disgustado, Joaquín hace hasta lo imposible para que quede contento porque eso sí, el público, como dice él, es lo que hace al cuentero.
“No hay nada como ver las caras de expectativa cuando yo cuento una historia. La plata no es lo que me llena, lo que me hace sentir satisfecho es ver la felicidad en los rostros del público, es terminar de contar una historia y que la gente se te acerque y te de la mano para agradecerte; eso de verdad no tiene precio”.
Él es un hombre de 35 años y hace sólo ocho cuenta cuentos en el Festival de Cuentería. Le ha ido bien, muy bien para ser un inexperto en el tema; para ser un joven que a duras penas se graduó del bachillerato sin ningún honor o premio y que durante casi 10 años fue literalmente un vago, que recorría la vida sin sentido ni esperanza, que le daba lo mismo si estaba vivo o no. Simplemente es un hombre que ha sabido aprovechar su imaginación para mezclarla con la realidad diaria que le toca vivir. Es cuestión de dejarse llevar por los sueños, por la creatividad, sin ataduras ni predisposiciones… volar sin importar dónde vas a caer porque lo peor que te puede pasar en la cuentería lo creas tú, no está escrito.
Luego de una hora seguida de cuentos, poesías e historias, Joaquín coge un bus en el Parque de Berrío con destino a su barrio, Manrique. Mientras descansa su mirada siguiendo las luces que marcan el camino, piensa en todo lo que dijo, en cada palabra que expresó, obviamente esperando causar gran impacto en su audiencia y sobre todo ganas y pasión por el cuento. Porque no hay nada mejor para él que incentivar a otros a que sigan su camino y más a personas que como él han tenido que vivir la pesadilla de la guerra en su comuna, en su barrio, en su hogar.
—Me deja en la esquina si me hace el favor — grita Joaquín desde la puerta trasera del bus.
Al bajarse saluda a los pelados de la esquina, una banda que según él cuidan el barrio y que es mejor tenerla de amiga que de enemiga. Para ellos, Joaquín es un héroe, un ejemplo a seguir. Salir de una comuna a rebuscársela es difícil, pero a ser cuentero… eso ya es otra cosa.
––Quiubo cómo les va?– pregunta con calidez Joaquín
––Bien en las mismas de siempre, acá parchados–– responde Steven, un muchacho de apenas 15 años.
––Echen juicio pues. Éntrense pa´ la casa que ya está tarde. Es mejor evitar problemas...
—No es fácil sobrevivir a una guerra que lleva más de dos décadas azotándonos, pero cada uno elige lo que quiere hacer, escoge su camino. Hay algunos que escogen la vida fácil, el dinero regalado y quitar vidas para seguir la de ellos, pero otros como yo, que lamentablemente no somos muchos, la luchamos, la rebuscamos y la sufrimos. Cada centavo que nos ganamos nos enorgullece y nos hace crecer y creer que los buenos sí podemos ser más— cuenta Joaquín mientras le dan la cerveza que pidió en la tienda de Ruby.
La vida le ha dado muchos giros y la guerra lo ha revolcado otros tantos, pero él se ha sabido parar. Su hermano murió por una bala pérdida luego de una balacera el pasado diciembre, su hermana está embarazada de un miliciano que a duras penas le da para los pañales, y su madre, soltera, porque a su padre nunca lo conoció, trabaja como empleada doméstica.
“La vida nunca es fácil, pero uno es el que se la complica más. Los cuentos y las poesías lo transportan a un lugar donde todo es felicidad, donde la magia y la alegría que producen las palabras detienen todo el dolor y sufrimiento de una realidad que se queda ahí, estática, y que te envuelve o te deja libre, eso está en cada uno; que te tapa como las hojas de otoño a la ventana o que te deja sonreír sin cesar.”
El despertador suena y Joaquín sonríe por el día que le espera.
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