Al entrar a su apartamento en el último piso de una unidad ubicada en La Aguacatala, se ven balones de fútbol por todos lados, desinflados, con escudos, pequeños, coloridos etc... Allí viven sus dos hermanos, su hermana mayor y sus padres, además diariamente va Leonor, la empleada del servicio de toda la vida que se ha convertido en otro miembro de la familia; según Juan Sebastián nadie en el mundo puede cocinar como ella.
La vida de este futbolista, que actualmente juega en el equipo ganador de la Copa Mustang 2009 el Once Caldas, es muy diferente a la generalidad que se da en el fútbol; Juan no tiene que entrenar para poder sostener a su familia, él no sufre si no le llega el pago cumplido, éste no toma el futbol como un sustento económico, él “gracias a Dios juega por pasión, porque ese ha sido el sueño de toda su vida, siempre anheló estar donde está y con su esfuerzo y dedicación lo logró” cuenta su madre María Teresa. Aunque la plata no es que les sobre, más que todo por ser una familia numerosa, Juan Sebastián Botero le destina casi el 90% de su salario a su mamá para que los gastos sean más fáciles de solventar.
Botero o Juancho como le dicen sus amigos, tiene 22 años y es un joven que se goza la vida intensamente. Muchos comentaristas deportivos le han recomendado hacer mejor una carrera como modelo, por su envidiable cuerpo y su pulida cara, pero él se niega rotundamente a dejar las canchas y no se va a cansar hasta que la gente aprecie de verdad su talento con el balón.
Siempre tiene una sonrisa para regalar, pero más que todo un chiste por contar, puede jurar que su humor es “fino” y que hay que reírse para darle un descanso a la vida. Sin duda es un hombre diferente, a éste no lo ha cogido la fama, todavía mantiene esa humildad que lo caracteriza, no se ha dejado llevar por ese mundo del fútbol en el cual la codicia, el dinero, las mujeres y otras cosas de no muy buena procedencia son el pan de cada día. Ama cuando un niño le pide un autógrafo o una foto, y agradece a Dios por darle la oportunidad de que una hinchada lo ovacione.
Le encantan las canciones de Ricardo Arjona, aprendió a tocar guitarra y se sabe unas cuantas de él. Es romántico al límite. Dar chocolates, hacer canciones, decir palabras bonitas y ser muy caballeroso son cosas que la mujer que le mueva el piso conseguirá fácilmente.
Como la mayoría de jugadores de fútbol es creyente fervoroso. No se cansa de decir “Dios mio” y agradecerle a él cuando habla. Admite que está donde está “gracias a Dios” y que no sabría que sería de su vida sin su compañía. Juan no jura en vano, se abstiene de criticar y trata de sacarle las cosas buenas a cada situación incómoda.
Así es... un poco de él, un poco de su vida.. un poco de su fútbol.
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